Las nuevas tecnologías han modificado el mundo en general, y el juego no es ajeno a estos cambios. Aunque los juegos siguen siendo esencialmente iguales, se han adaptado a los tiempos que corren, introduciendo algunos cambios. Esto es lo que ha sucedido, por ejemplo, con los cartones impresos en el bingo.
La Consejería de Interior y Justicia de Castilla y León ha emitido dos regulaciones por las cuales pasa a ser la primera comunidad que tendrá la posibilidad de regular los bingos online y los juegos de bingo virtuales en las salas clásicas.
Esta propuesta, la primera de este tenor en toda España, tiene como objetivo regular el sector del juego online. El sector público pretende así lograr mayor regulación sobre los juegos electrónicos que tanto impulso están teniendo últimamente.
A partir de esta iniciativa, la informática estará presente dentro de las salas de bingo. La implementación se hará del siguiente modo: los cartones con los que se juegan al bingo estarán disponibles para el público tanto en el formato habitual de cartones impresos, como en formato virtual.
Otra novedad es que las salas de bingo podrán imprimir sus propios cartones. Hasta ahora sólo estaban disponibles aquellos emitidos por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Para las empresas del sector, esto supone un alivio financiero en estos momentos de crisis, ya que reduce en forma importante los costes de infraestructura.
En el mundo del juego la crisis financiera global se ha hecho sentir también, con una notable reducción de las apuestas, aunque la situación no es igual en todas las provincias. Se calcula que en al año 2008 ha habido una reducción del 40% en la recaudación de las salas de juego, según lo informado por las empresas en Zamora, en el transcurso del V Congreso del Juego de Castilla y León.
El sector del Bingo electrónico, que se encontraba algo estancado en cuanto a su modernización, recibe entonces nuevo impulso con estas medidas, anunciadas en el transcurso de dicho Congreso.
Según lo informado, habrá un sistema de pantallas dentro de las salas de bingo, donde el público podrá ver los cartones, la salida de las bolas, y las combinaciones y premios en juego. Toda la operatoria del jugador se hará a través de tarjetas electrónicas, tanto para la compra de cartones como para la acumulación de los premios y su posterior cobro.
Las salas que adhieran a esta modalidad estarán conectadas permanentemente a un servidor central, que será el que gestione y controle el juego, tanto en lo que se refiere a la venta de cartones como a la generación de los números o bolas que vayan saliendo. En cada terminal, las casillas ganadoras se irán tachando en forma automática. Al finalizar, la pantalla mostrará los premios de cada partida.
Se ha establecido que cada partida tendrá una duración no inferior a 30 segundos, y tampoco se podrán jugar más de 60 partidas por hora.