Existen una cantidad enorme de versiones con respecto al famoso y tan jugado en todo el mundo, juego del bingo. Muchas de las historias sobre sus orígenes se remontan a la antigua Roma. De todas las versiones que he escuchado la que más me atrapa es aquella en la que el juego de Bingo deriva de un juego practicado en el año 1530 por los italianos, se lo conocía o mejor dicho se lo llamaba “Lo Giocco del lotto d’Italia” (El juego de la lotería de Italia).
Con el paso de los años este atractivo juego de azar, se trasladó a las fronteras francesas. Es allí donde se empezaron a formar las primeras reglas del juego, que son las que hoy en día se emplean. El juego de Bingo se lleva a cabo con cartones que se encuentran enumerados, se cuenta con una persona que está encargada de hacer lectura de los números que salen del bolillero, siempre en voz alta.
El Bingo se caracterizó por ser la clase de juego atractivo que se desarrollaba entre las clases más altas de la sociedad de esa época, fue tanto el éxito que logró probar, que de manera casi inmediata se expandió esa moda entre las sociedades europeas, inclusive en países de origen europeo se lo utilizaba como un medio práctico para poder dar clases a niños de una manera muy divertida.
Con el transcurso del tiempo y junto con las emigraciones europeas se trasladó a América, pero en vez de ser jugado por las clases más altas de la sociedad, era jugado en las ferias y fiestas autóctonas,donde la gente lo llamaba con el nombre de juego de Beano.
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